Validación de Sentimientos y Demencia
Amaia Cuida
¿Cómo surge el método de validación en las personas con demencia?
Naomi Feil, una educadora social estadounidense con una gigantesca trayectoria en laatención a personas con demencia, desarrolló un método de atención radicalmentedistinto del que se venía aplicando hasta el momento. Entendió, en primer lugar, que lainstitución no podía seguir ajustando el comportamiento de estas personas a suconveniencia y, en segundo lugar, que este tipo de conductas que pretendían serajustadas sucedían por un motivo (aunque la persona ya no pudiera expresarlo) y que si seabordaba correctamente se contribuía a la satisfacción tanto de la persona como de lapersona que cuida.
Feil, piensa que las alteraciones de conducta que se producen en personas muymayores son sencillamente la expresión de sus sentimientos. Que, en algunas personas,el recuerdo de asuntos no resueltos psicológicamente durante etapas más jóvenes dalugar a conflictos emocionales en los últimos momentos de la vida (basándose en la teoríade Erik Erikson). Por tanto, permitir la expresión de estos sentimientos (validarlos)ayuda también a la gestión del conflicto emocional o, al menos, al alivio de sus síntomas.
Contemplar esa expresión de sentimientos como algo válido, significa aceptar a lapersona y a su historia de vida. Por el contrario, lo que sucede cuando se intenta evitar,corregir o reprimir esa expresión, por parecer inapropiada al contexto, es que se generamás frustración y desesperación en la persona.
Como todas las teorías, la que sustenta el método de validación de Naomi Feil puede tenersus limitaciones. Erikson, de corte psicoanalista, realizó aportaciones muy notorias alentendimiento de la psicología, pero sus afirmaciones no explican todo. Al mismo tiempo,el método de validación fue pensado para los muy mayores y desorientados. Sin embargo,uno no puede evitar ver que no es el único colectivo que presenta estos problemas.
Se suele ver, que las limitaciones a la autonomía de la persona generan frustraciónemocional (lógico, ¿verdad?) y que esta frustración no siempre puede ser canalizada demanera correcta.
En personas muy mayores y desorientadas, desde luego, el no poder ir al WC cuandotienen la urgencia fisiológica y no pueden pedirlo o dependen de una tercera persona queno puede ayudarles, con alta probabilidad genera un comportamiento que no es elesperable en una sala común. Estudiar de manera aproximada el ritmo natural deevacuación de esta persona y ajustar sus acompañamientos al WC producirá un descensonotorio en la frecuencia de aparición de este comportamiento.
Paralelamente, se puede observar una alta concurrencia de síntomas de ansiedad ydepresión en fases iniciales de las demencias, cuando las personas se encuentran aúnorientadas. Está por ver si estos síntomas se producen a consecuencia de los desajustesneurales que tienen lugar en una demencia, por el impacto emocional de la pérdida cognitiva o por la combinación de ambas. De cualquier forma, no es extraño pensar que,quien percibe que está perdiendo las facultades mentales y/o recibe la noticia de unademencia, puede experimentar miedo o tristeza.
Entonces, ¿Este método es útil?
El método de validación de sentimientos en las personas con demencia SÍ es ÚTIL.
Es útil para entender que los comportamientos de las personas tienen un motivo. Tambiénpara saber que, si conseguimos averiguar qué sucede, la tarea de cuidar se nos harámucho más fácil.
Expongo un par de ejemplos prácticos:
Ejemplo 1: Como se ha sugerido antes, podemos encontrarnos con que una personarechaza realizar una actividad que siempre le ha gustado porque ya no puede hacerlacomo antes. Su comportamiento puede ser inapropiado, siendo hostil hacia la situación y expresando: “Esto no vale para nada, es una tontería, etc.". Sin embargo, nos está diciendo:“Ya no me veo capaz y siento ira y tristeza; me encuentro de mal humor”.
Una respuesta habitual por parte del cuidador sería ignorar que se trata de una expresión emocional y tratar de ajustar su conducta: “Esto no se dice, no hables de esta manera,tienes que hacer esta actividad, etc.”. Una validación implicaría explorar qué sucede: “¿Te sientes bien? ¿Estás disgustado/a por algún tema?” y aportar comprensión: “Entiendo, te sientes mal con esta situación, ¿verdad?”. La persona sentirá satisfacción por sentirsecomprendida y alivio por poder expresar qué le pasa. Seguidamente, cuando haya mejorado su estado anímico, se podrá intentar vincular a la persona a una actividad que seajuste mejor a sus necesidades o aportándole más ayuda.
Ejemplo 2: Acercándonos más al planteamiento original del método, podemos estarcuidando de una persona que lleva a cabo un comportamiento sexualmente desinhibido.Mientras que la respuesta habitual conllevaría reprender este comportamiento y decir:“ Esto es una obscenidad, etc.”, la validación da lugar a una actitud más comprensiva, en laque se puede preguntar: “¿Echas de menos a tu esposo/a?” y llevar a la persona su habitación para que pueda tener un espacio de expresión sexual seguro e íntimo



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