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¿Cómo consigo que la persona quiera hacer actividades?

Amaia Cuida

No forcemos la situación

Un aspecto clave para animar a una persona a realizar actividades es evitar imponer oforzar algo que no le apetece. Si una actividad no parece atractiva para la persona en esemomento, es preferible buscar una alternativa que sea agradable para ambos.Especialmente si la tarea requiere más esfuerzo del que la persona puede gestionar o siexcede sus capacidades actuales, forzarla solo generará frustración, tanto para quiencuida como para la persona que está bajo su cuidado.

Por ejemplo, si un paseo que suele ser placentero de repente se convierte en una tareatediosa o agotadora, quizá sea mejor optar por una actividad más relajada, como escucharmúsica o compartir una charla agradable. El objetivo no es simplemente cumplir con unarutina, sino encontrar formas de conectar y disfrutar de la compañía mutua mientras sepromueve algún grado de actividad física o mental.

La importancia de considerar afi ciones y preferencias

Tener en cuenta las aficiones y preferencias de la persona es crucial para aumentar lasprobabilidades de éxito al planificar actividades. Las actividades que se alinean con losintereses de la persona serán más atractivas y, por lo tanto, más efectivas para mantenerla motivada. Si tu familiar siempre ha disfrutado de la jardinería, preparar unpequeño rincón en el hogar para cuidar de algunas plantas puede ser una maneraexcelente de estimular su participación. Si la lectura ha sido siempre su pasión, leer juntosfragmentos de libros o revistas puede resultar reconfortante.

A veces, las actividades más simples, aquellas que han formado parte de la vida cotidianade la persona, pueden tener un impacto positivo. Recordar estos intereses yaprovecharlos para diseñar momentos de actividad diaria es una estrategia sencilla peroefectiva para mantener a la persona comprometida.

Preparar el terreno: generar un estado de ánimo positivo

Antes de proponer cualquier actividad, es esencial crear un ambiente propicio. Estoimplica generar un estado de ánimo positivo a través de una charla significativa o de ungesto afectivo. Por ejemplo, un abrazo o unas palabras cariñosas pueden ayudar a crearuna sensación de confort que anime a la persona a participar en la actividad propuesta.

También es fundamental asegurarse de que las necesidades fisiológicas estén cubiertas.Si la persona tiene hambre, sed o necesita ir al baño, es probable que esté menosdispuesta a participar en actividades. Asegurarse de que se siente cómoda es un pasofundamental antes de intentar involucrarla en cualquier tipo de actividad.

Las actividades no siempre tienen que ser estructuradas o físicas para ser valiosas.Conversar sobre viejas historias mientras clasificamos fotografías puede ser una formamaravillosa de conectar emocionalmente con la persona, al tiempo que estimulamos sumemoria y atención. Esta actividad no solo le permite ejercitar su mente de una maneraagradable, sino que también crea un espacio de interacción significativa entre los dos. Lomismo ocurre con juegos sencillos como las cartas o el dominó, que pueden ser tantorelajantes como estimulantes.

Los paseos, aunque puedan parecer triviales, también son una excelente forma demantenerse activo. Incluso una caminata corta por el vecindario o el jardín puede ayudar amejorar el estado de ánimo y proporcionar una oportunidad para la socialización. Estosmomentos compartidos son una forma de actividad válida y valiosa que no debesubestimarse.

En esta cuestión, Amaia quiere siempre jugar un papel facilitador, al tener muy presenteque el estudio pormenorizado de la identidad de la persona nos aporta recursos parapoder tener momentos estimulantes y satisfactorios al mismo tiempo. Tanto en lo querefiere a la conexión con sus seres queridos, como las soluciones que proponen planes deatención de forma creativa y personalizada son un desahogo para quien atiende a unapersona mayor con demencia.

En definitiva, motivar a un mayor a participar en actividades puede requerir creatividad,paciencia y, sobre todo, flexibilidad. Evitar la frustración y priorizar las preferencias de lapersona son pasos importantes para lograr que las actividades sean agradables yenriquecedoras. Recordemos que las actividades estandarizadas no son siempre (o casinunca) la mejor manera de producir estimulación en las personas. Cada interacción, porpequeña que parezca, es una oportunidad para conectar, compartir y contribuir albienestar mutuo.

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